2010/12/02
Ir a la cancha con el viejo
Ir a ver a Racing ya es algo indescriptible. Pero ir a verlo con el viejo es otra cosa.
Dejar el auto estacionado con el barbas de toda la vida, conversar intimamente de algo que une mundos es como el futbol y el querido Racing es una locura.
Ponerse la camiseta academica, disfrutar de las puteadas mas creativas, como La de Homero con bigotes en cancha de Banfield no tiene nombre.
Gritar un gol y abrazar al tipo que admiras desde que naces es un cuento de ciencia ficción.
Comentar una jugada con el viejo, estar en desacuerdo si fue o no penal, si fue o no gol, si fue gol de uno o otro jugador, o si Vallejos era un central limpio es como comer un asado con amigos.
Por eso, gracias viejo por llevarme desde pibe a ver a Racing, se pueden dejar cosas cuando uno esta lejós, pero esto no se deja en toda la vida.
2008/06/14
1 año y 2 despedidas
Mi destino hoy es España, Madrid para ser mas exacto. Estoy ansioso de vivir esta experiencia aunque muy cauteloso y tranquilo como siempre me manejo en esta vida. Que me espera allá? una nueva experiencia de vida, una nueva cultura, amigos ya conocidos, nuevos amigos por conocer y una nostalgia que seguramente me ayudara a madurar.
La familia se va a extrañar, la vieja, el viejo y las hermanas. Mis sobrinas que son las personitas que con solo mirarlas me sacan una sonrisa de oreja a oreja. Los abuelos y la familia en su totalidad.
Por suerte me siento preparado para dejar mis afectos y encontrarme con otra realidad a 15.o00 km de distancia de mi identidad nacional.
Estoy preparado y lo que mas fuerza me da, es el afecto que recibí en estos 3 meses de mi familia, mis amigos de Argentina, mis amigos Europeos, todos ellos en su conjunto me dan la fuerza necesaria para encarar esta aventura, con mi filosofía de levantarme con una sonrisa y estar siempre viendo el lado positivo (como dice mi amigo Zama, que pronto voy a subir una canción que me escribio, jaaa)
Fin. Hasta Madrid.
2008/05/04
Tuve la suerte de encontrarme con el siguiente relato que me tomo el atrevimiento de citar.
Tan lejos del dolor y de la
fiesta
La noche del 27 de diciembre de 2001, una semana
después del caos, ya habíamos tenido cuatro nuevos ex-presidentes, y yo buscaba
con desesperación, en Barcelona, un bar con TV satelital para ver a Racing salir
campeón en un país que se estaba cayendo a pedazos.
Recuerdo el
bar, casi vacío. Dos españoles mirando esa final como quien ve llover, un
camarero aburrido y con sueño, y un chico argentino, desgarbado, envuelto en una
bandera celeste y blanca, sentado solo en una mesa, agarradito a una botella de
Damm. Cristina y yo nos acodamos en la barra. Afuera un invierno cerrado, que no
hacía juego con las tribunas que mostraba la tele, con la hinchada enloquecida y
en cuero, revoleando las camisetas.
Había sido una semana muy rara.
El día veinte me desayuné con esta portada en La Vanguardia, el 21 con esta
otra, y desde entonces en los noticieros españoles no se habló de otra cosa más
que de la debacle de un pueblo.
Los catalanes me preguntaban por
mi familia, si estaban bien, si les había ocurrido algo. Los taxistas —al
escuchar mi acento— querían saber cómo era posible, un país tan rico, gente tan
culta. Argentina se estaba yendo a la mierda como siempre: es decir, más que
nunca. Pero esta vez yo no estaba.
Nunca pensé que sería tan triste
el fútbol. Desde que tengo uso de razón, una de los milagros que más deseé en la
vida es que Racing saliera campeón mientras viviera mi padre (confié siempre en
su longevidad mucho más que en el equipo), que pudiéramos verlo juntos como lo
vimos descender en el '83, como lo vimos resurgir un año después, contra Lanús
en cancha de River. Ver juntos a Racing campeón, en el sillón de casa o en la
cancha, y después ir a una plaza a gritar, o a tocar bocina por la calle
venticinco; eso quería yo.
A diez mil kilómetros, tan lejos y tan
cerca del milagro, mis ojos miraban el monitor —aburridísimo partido— pero
estaban en otra parte: mi vieja trayendo el mate, yendo y viniendo de la cocina
al comedor, preguntando "cómo van"; mi papá en su sillón de siempre, mirando la
hora, puteando al idiota que llamaba por teléfono (mi papá piensa que si alguien
llama por teléfono en medio de un partido trascendente, es mujer o es puto). Y
después mi sillón vacío. No podía dejar de pensar en mi hueco sin nadie, y me
molestaba en el hígado saber que mi viejo tampoco estaba disfrutando porque le
faltaba algo. No podía dejar de pensar que todo el mundo estaba en su sitio
menos él y yo.
Cuando el juez señaló el centro del campo y pitó el
final, Racing había salido campeón después de 34 años. Yo tenía treinta, y un
nudo en la garganta del tamaño de un pomelo. Automáticamente agucé el oído para
empezar a oír los bocinazos de los coches por Passeig Sant Joan. El silencio fue
como un cachetazo. El chico argentino, desgarbado, que había moqueado en
silencio durante todo el partido, ahora había metido la cabeza entre los brazos
y se había hundido en el llanto. Pensé que seguramente también pensaba en su
padre, en esas ironías.
Entonces miré al camarero y al dueño del
bar, a ver si me hacían un guiño, pero lavaban las copas y miraban la hora
esperando cerrar, como si en ese pitido arbitral no hubiese cambiado el mundo
para siempre. Me acuerdo como si fuera ahora: mientras Macaya Márquez hacía el
resúmen del partido, me puse de espaldas a Cristina para que no me pensara un
maricón, para que no me viera llorar ni creyera que el fútbol, esa tontería,
podía hacerme sufrir.
Lloré de cara a la pared, en un lugar del
planeta donde Racing no era nada. Nunca —ni antes ni después— me había sentido
tan lejos de todo lo mío, tan a destiempo del mundo, tan del revés de mi vida,
tan en orsai, desesperadamente solo. Lejos como nunca del dolor y de la
fiesta.
2008/04/09
De Madrid a Bordeaux
2008/04/07
Mi llegada a Madrid
2007/11/24
Recordando a un amigo del alma
Nunca te voy a olvidar, mi amigo tan querido.
Uno no comprende las vueltas de la vida, las razones del "porque" y el "como". Hay que afronatar las cosas, pero con vos es distinto. Nunca podremos afrontar tu ida, ya que nunca te fuiste, siempre estas con nosotros.
Te recuerdo en todo, en tus sonrisas, tus chistes, tus gustos musicales, tus gustos por las mujeres. Te recuerdo alegre, te recuerdo amigo.
Me enseñaste muchas cosas, y siempre fuiste un tipo muy interesante. Como me gustaría que estes fisicamente con nosotros. Tomando un cervezita, charlando, contando chistes.
Amigo, sin dudas sos eso, un gran amigo. Siempre te recuerdo con un cariño inmenso.
Te quiero pendejo,
nos volveremos a ver, de eso no tengo dudas.
---Dedicado a mi amigo Javier, el pendejo para todos y a mis grandes amigos de la vida que me vieron crecer y lo siguen haciendo, Guille, rafa, maffi, chave y lio.
Viajar en Tren de Lomas a Constitución

2007/11/20
Bodega Fabre Montmoyau
Este vino es un ganador en una competición contra otros buenos vinos europeos.
O no, o este era un vino que todavía no estaba en el mercado, no recuerdo, solo se que estaba de 10.
Centro de ski, penitentes.
jaa, una mala de este lugar, es que no hay cajeros. Tuvimos que pasar 2 días en un centro de sky con solo 150 pesos. Que pobres eramos...
Merlo, avistaje de aguilas.
Que manera de caminar, creo que lo hice 2 veces porque alguién perdió su camperita. jaaa.
Peatonal, ciudad de Mendoza
Muy lindo el centro de Mendoza. Cuenta con una peatonal hermosa, llena de bares y cafes.







